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Coleccionistas de arte: estado de la cuestión

El mercado del arte está en alza. No es ninguna sorpresa después de ver algunos grandes éxitos de este año, como por ejemplo la venta de un Basquiat por 110,5 millones de dólares, o las ventas de casas de subastas como Christie’s o Sotheby’s en eventos como la Classic Week. Poco a poco vamos viendo los efectos de estas grandes ventas: las colecciones aumentan exponencialmente su valor, los profesionales del arte dedicados al sector de los seguros y las evaluaciones tienen más trabajo y poco a poco el mercado, en general, sube como la espuma.

No debemos olvidar que las colecciones de arte no son otra cosa más que parte del patrimonio de los coleccionistas, objetos de un gran valor que deben ser cuidados y protegidos como tales. Pero en muchos casos surge la inevitable duda, ¿qué hacer con tu colección cuando no tienes claro si tus herederos van a quererla y cuidarla, y el mercado está en alza? Bien, ante todo, mantener la calma. Vender arte no es un proceso especialmente sencillo, y requerir la ayuda de un profesional no es una mala opción en estas transacciones.

Pollock, Jackson (1912-1956) – Number 34

Los impuestos son también un punto a tener en cuenta, debido a que mantienen y generan una complicación añadida en estos negocios. En muchos casos, la opción que a priori parece más atractiva es la donación a un museo o institución, eliminando así gran parte de las cargas fiscales. Y en algunas contadas ocasiones, los coleccionistas que realmente aman el arte disfrutan de la idea de que otros puedan contemplarlo. Bloomberg afirma que: «Las donaciones de arte a instituciones públicas o museos pueden compensar hasta el 50% de los ingresos del donante. Esta deducción está limitado al 30% por donaciones a instituciones privadas y se elimina gradualmente en función de los ingresos del propietario.»

Se considera un movimiento inteligente planificar un posible calendario de donaciones cuando tu colección empieza a tomar cierta envergadura y, curiosamente, son también los más dados a donar arte a museos en gran parte por el placer de que sean otros los que disfruten de su colección.

Por supuesto, son incomodidades fáciles de evitar con el proceso de la coinversión. En ella, al realizar una inversión de la mano con otros coleccionistas, simplemente manejas el arte como un activo financiero más, teniendo la seguridad de que tu inversión inicial poseerá una poderosa rentabilidad anual y estable.

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