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Miquel Barceló: esperanza del presente y del futuro

Miquel Barceló

Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 8 de enero de 1957) es uno de los artistas españoles vivos más cotizados a día de hoy. No es algo que extrañe: lleva cuarenta años realizando un arte que sorprende al público… para bien.

Le caracteriza su imparable necesidad de experimentar, de aprender y de probar nuevas maneras de crear ese arte que es suyo, ese arte que parece que modela con las manos, de forma completamente orgánica. No tiene un lugar fijo en el que residir, en el que dejar su estudio. Marcha donde se le requiere, transportando su arte por lugares recónditos. Su influencia es grande y variada, aunque podríamos decir que su mayor influyente es la naturaleza, especialmente aquella vinculada a su tierra natal, Mallorca. Por su obra vemos nacer y morir el mar, la luz de la costa y sus cuevas.

Su primer contacto con el arte estaba ya bañado por esa luz, por el mar, por todo lo que Mallorca puede traer a un joven cuyo alma oscila claramente hacia la vocación artística. Al tiempo, allí conoció a Joan Miró, puede que su primera influencia en el mundo del arte. No tardó en conocer a otros: Paul Klee, Dubuffe, Mark Rothko, Jackson Pollock, Willem de Kooning, Lucio Fontana. Exponentes del expresionismo y el art brut, con los que trabó un primer contacto en la Francia de los 70, y que entraron por su vista hasta sus manos, tiñendo con su esencia un poco el arte del mallorquín. No fueron los únicos, a la vista salta. Las influencias de Barceló ascienden a etapas antiguas, a los Grandes Maestros como Velázquez, Rembrandt, Tintoretto. En definitiva, realizó un rápido viaje, empapándose de pinturas y estilos de muchas épocas distintas, hasta encontrarse perdido entre el arte conceptual y la pintura barroca española, con toques del claroscurismo italiano y el action painting, sin olvidar, por supuesto, el arte povera italiano y el expresionismo abstracto americano.

Como bien decíamos en un primer momento, por encima de este sinfín de influencias destaca la naturaleza. Miquel Barceló conoce las formas orgánicas, y conoce al tiempo la influencia de la naturaleza sobre los elementos de un artista. No en vano en más de una ocasión hemos podido comprobar cómo realizaba acciones en las que involucraba su obra de forma directa con la naturaleza, bien mezclando sus obras con materiales orgánicos que pueden acometer una degradación natural, o bien permitiendo que sus obras estén expuestas a los medios naturales de oxidación y erosión, sin mantener el debido cuidado en su conservación. Su necesidad de experimentación, su habilidad y debilidad con ella.

En su exposición Cadaverina 15, en 1976, expuso 225 cajas con productos orgánicos e inorgánicos que se fueron descomponiendo, de tal manera que podíamos apreciar esa evolución que genera la muerte y su cercanía en las obras de arte, en las performances artísticas. No tarda en ver cómo su estilo evoluciona. En los años 80, ya habiendo asumido gran parte de las influencias que había recibido la década anterior, aún podemos ver esa influencia predominante de la naturaleza en sus obras, mediante la reiterada aparición de motivos zoomórficos.

Miquel Barceló
Cadaverina 15

Respecto a los lugares del globo que pueden apreciarse en Barceló, predominan el Mediterráneo y África. Barceló ha acudido en numerosas ocasiones al continente africano, estableciéndose en países como Mali de cara a aprender tanto de su cultura como fuese posible, algo que queda después reflejado en su obra: la naturaleza se tiñe de los colores africanos, con su orografía y su flora adornando de aquella manera las pinceladas y trabajos de Barceló, tornándose más densos y oscuros, más rojizos. En estas pinceladas puede apreciarse el volumen que consigue al engrosarla, llena no solo de pigmentos del lugar si no de barro y otras sustancias naturales, volviendo así en cierto modo al inicio, al Renacimiento, donde la experimentación era la base de cualquier artista. Otra parte de su obra está muy ubicada en la temática marítima, herencia de su tierra natal. Encontramos entre sus obras marinas azules y blancas, y algún que otro fondo marino. Los utiliza como un escenario infinito, maleable y moldeable.

Para él fue un halago y un honor poder participar en el comité científico que llevó a cabo la reproducción de la cueva Chauvet, en la Ardèche, donde se calcaron 400 pinturas de animales que se habían encontrado en la gruta original. Le atraía, principalmente, porque se veía incapaz de entender el arte que guardaban estas cuevas: “descubrir esta cueva fue un shock mayúsculo. Me hizo entender la historia del arte de un modo distinto. Chauvet forma parte del arte que no somos capaces de entender.”

Miquel Barceló
Uno de los muchos trabajos de Miquel Barceló inspirados en la cueva Chauvet

Una de sus facetas más conocida es la de sus intervenciones sobre elementos arquitectónicos, como la que realizó en 1986, la primera de esta índole, en la cúpula del vestíbulo del teatro Mercat de las Flors, en la ciudad condal. Esta obra presenta una serie de técnicas sobresalientes, entremezclando veladuras, superposiciones y abundancia de materiales, que en su punto final obtienen la falsa impresión de transparencia.

Miquel Barceló
Cúpula del teatro Mercat de les Flors

Pero sin duda alguna, su obra más conocida realizada sobre un elemento arquitectónico es la decoración de la Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca. Se abrió al público en el año 2007, y en ella trabajó no solo sobre la propia piedra, también intervino en las vidrieras y el mobiliario. Entre todo esto encontramos un mural cerámico de unos 300m2 en el que aparece representado Cristo con el milagro de los panes y los peces; acompañado este de la presencia de fauna marina, ánforas y ruinas romanas, referenciando así la Antigüedad clásica.

Miquel Barceló
Capilla del Santísimo, catedral de Palma de Mallorca

 Y aunque la Capilla del Santísimo sea su obra más conocida, la más apreciada probablemente sea la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones de la sede de la ONU, en Ginebra. En su superficie de 1400 m2 encontramos más de 35 toneladas de pintura a modo de una suerte de estalactitas, realizadas con fuerte aglutinante y pigmentos traídos de todas partes del mundo en consonancia al significado y propósito de la sala en la que se ubican. Quiso “llevar al extremo pintar contra la gravedad”, convirtiendo esta cúpula en una moderna Capilla Sixtina. La idea nació tiempo atrás, en un viaje por el desierto de Sahel, cuando tuvo la impresión de que el mundo goteaba en dirección al cielo. Entonces tomó aquello como base y lo transformó hasta encontrar esta decisión. Ban Ki-Moon dio su opinión sobre la obra: “la obra que ha creado para esta sala es innovadora y radiante, no tengo ninguna duda de que la gente vendrá a ver, tengan negocios aquí o no”.

Miquel Barceló
Cúpula de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones de la sede de la ONU, en Ginebra

El mismo año que terminaba esta titánica obra fue investido doctor honoris causa por la universidad de Illes Balears en 2007, precisamente por su capacidad de fusionar y malear el arte en nuevas opciones, nunca antes vistas.

Hablábamos antes de sus obras de los años 70 y 80. No quedan atrás tampoco las obras noventeras, donde el arte pictórico abrazaba a la escultura y generaba hijos de ambas con características curiosas, como puede ser L’atelier aux sculptures, o algunos retratos realizados también durante estos años en los que el aire escultórico que presentan prácticamente nace solo dejándose llevar por lo que el propio soporte (papel, lienzo, etc.) le sugiere en cada momento. Este camino le llevó, lógicamente, a terminar trabajando también el género escultórico. Actualmente, sus trabajos en bronce modelado son bastante cotizados.

Miquel Barceló
L’atelier aux sculptures

Dentro de su polifacético arte encontramos también la ilustración de libros, acompañada por norma general de la reflexión sobre su propio arte, pero también ha realizado libros de artista y alguno de sus propias fotografías, e incluso ha ilustrado con gofrados y litografías un texto en braille de Evgen Bavcar, Las tiendas desmontadas o el mundo desconocido de las percepciones. En el mundo literario, sin embargo, destacan sobremanera las más de trescientas acuarelas que ha realizado para ilustrar la Divina Comedia de Dante Alighieri, que fueron expuestos en el Museo del Louvre, en París.

Miquel Barceló
Divina Comedia ilustrada por Miquel Barceló

En los años 90 continúa investigando nuevas técnicas, que todavía no hubiera probado a lo largo de su fructífera carrera. Toma así el conocimiento de la cerámica a mediados de los años 90 en Mali, aprendiendo con las formas del lugar, lo cual le aporta un valor artístico soberbio. Continúa después investigando con la escenografía teatral, realizando para el Teatro Nacional de la Ópera Cómica de París la escenografía de la ópera El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla: crea el decorado, el vestuario y las marionetas.

A estas alturas, nadie discute que el mallorquín es el artista español vivo más cotizado a nivel internacional, por su proyección y capacidad artística. Toca prácticamente todos los ámbitos de la creación, tanto a nivel pictórico, como escultórico, en murales, arte gráfico, cerámica, escenificaciones,…

En nuestra colección Valores Consolidados contamos con su obra Dos Pescadores, un gouache y acuarela con arena sobre papel, de 49,78 x 70,1 cm.

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